• Inicio
  • Blog
  • Qué hay detrás de no poder soltar algo que ya no te representa.

Qué hay detrás de no poder soltar algo que ya no te representa.

¿Seguís aferrada a algo que ya no te hace bien?

Qué hay detrás de no poder soltar algo que ya no te representa.

Hay un momento muy particular que todas conocemos, aunque pocas veces lo nombramos así. Es cuando estás sosteniendo algo que ya no te hace bien y de repente, en algún punto, tu cuerpo lo registra antes que tu cabeza. Como cuando agarrás una taza demasiado caliente: no hace falta pensar mucho, simplemente sentís que quema y te preguntás para qué la estás sosteniendo.

Con ciertas situaciones de nuestra vida pasa algo muy parecido. Lo sentís. Te incomoda. Ya no está acorde a quien sos hoy. Y aun así, no abrís la mano.

¿Por qué? Esa es la pregunta que vale la pena hacerse, sin juicio y sin prisa.

No es capricho, es memoria

A lo que voy es que cuando nos aferramos a algo, rara vez lo hacemos por obstinación. Lo hacemos porque en algún momento de nuestra historia, eso que hoy queremos soltar fue exactamente lo que necesitábamos. Fue nuestro salvavidas. Y el cuerpo lo recuerda, aunque la situación haya cambiado por completo.

Fijate esto. Cuando yo era chica y vivía en el campo, salía a las seis de la mañana en el colectivo escolar y volvía entre las cuatro y las cinco de la tarde. No había posibilidad de que mi mamá me alcanzara algo si me olvidaba. Entonces aprendí a llevar de todo en la mochila, por si acaso. Era funcional, era inteligente, era lo mejor que podía hacer en ese momento.

El problema es que ese patrón lo fui repitiendo sin darme cuenta durante años. En la cartera, en los viajes, en los vínculos, en los trabajos. Aguantando de más, cargando de más, porque inconscientemente seguía creyendo que necesitaba tener todo cubierto ante cualquier imprevisto.

El sistema operativo que nunca actualizamos

Muchas veces lo que nos pasa es que quedamos ancladas a un aprendizaje que se congeló en el tiempo. Funcionó en un contexto específico, con recursos y posibilidades específicas. Pero el contexto cambió, nosotras cambiamos, y sin embargo seguimos usando esa misma estrategia como si nada.

Es como cuando el celular te pide que actualices el sistema y vos lo posponés indefinidamente. En algún momento la máquina empieza a fallar, no porque sea mala, sino porque está corriendo un programa desactualizado.

El apego no es un defecto de carácter. Es un sistema que en su momento te protegió y que todavía no recibió la señal de que ya no necesita hacerlo.

Lo que cambia cuando empezás a entenderlo así

Cuando dejamos de mirarnos con vergüenza por no poder soltar y empezamos a preguntarnos de qué me está protegiendo esto, algo se afloja. Porque la pregunta ya no es “¿por qué soy así?” sino “¿qué necesidad real hay detrás de esto?”

Y esa distinción lo cambia todo. Porque una te lleva al juicio y la otra te lleva a la comprensión.

No soltamos porque aún creemos que hay algo que necesita sentirse seguro, estable, cuidado. Y mientras no entendamos qué es ese algo, la exigencia de soltar va a seguir chocando contra una pared.

Una cosa que podés hacer esta semana

Si te sentís en ese modo de control o de apego, hacete esta pregunta y escribí lo primero que aparezca: ¿de qué me está protegiendo esto en mi vida hoy?

Sin analizarlo demasiado. Sin buscar la respuesta correcta. Solo lo primero que surja.

A veces la respuesta más espontánea es la más honesta.

¿Qué necesidad real hay detrás de aquello a lo que te aferrás? Si esto te resonó, me encantaría leerte. 

Podés compartirlo en los comentarios o escribirme por mail haciendo click acá.

Para cerrar, también podés:

🎙 Escuchar el episodio #103 donde profundizo sobre este tema, en mi Podcast Eleva tu mirada en Spotify y activar la campanita para no perderte ningún capítulo.

📩 Sumarte a mi comunidad suscribiéndote a mi newsletter semanal, haciendo click acá.


Te puede interesar
Accede con tu cuenta de Vane Rodriguez
¿Ya tenes cuenta?
Iniciar sesión
Cerrar X