• Inicio
  • Blog
  • Por qué cuesta tanto empezar algo nuevo (aunque tengas las ganas y los recursos)

Por qué cuesta tanto empezar algo nuevo (aunque tengas las ganas y los recursos)

¿Tenés todo listo para empezar algo pero igual no arrancás? No es falta de voluntad: es el perfeccionismo operando como freno de mano. Descubrí por qué nos cuesta tanto dar el primer paso y cómo empezar sin que sea impecable.

Por qué cuesta tanto empezar algo nuevo (aunque tengas las ganas y los recursos)

¿Tenés todo listo para empezar... pero no empezás?

Las ganas están. Los recursos también. Quizás ya compraste lo que necesitabas, lo anotaste en la agenda, hasta lo contaste. Y sin embargo, los días pasan y vos no arrancás.

Esto no es falta de tiempo ni de capacidad. Es algo más silencioso y más profundo: una exigencia interna que, cada vez que estás a punto de dar el primer paso, aparece con la misma frase: "Si lo vas a hacer, hacelo bien. Si no, mejor no lo hagas."

Ese es el perfeccionismo funcionando como freno de mano. Y es mucho más frecuente de lo que parece, especialmente en mujeres que se exigen en todo lo que hacen.


Cuando prepararse se convierte en excusa para no empezar

Hace un tiempo quise aprender acuarelas. Me parecía la actividad perfecta para desconectar del modo "todo el tiempo produciendo" en el que vivía. Fui a la librería, compré todos los materiales y llegué a casa convencida de que iba a empezar.

Pasaron tres semanas. No toqué nada.

Cuando finalmente me animé a trazar el primer boceto, lo borré cuatro o cinco veces. No era perfecto. Lo corregía sobre la mancha, buscaba la línea exacta. Lo que se suponía que iba a ser un momento de disfrute se convirtió en otra fuente de exigencia.

Ahí me cayó la ficha: si estaba llenando de presión una actividad recreativa, ¿qué estaba haciendo con el resto de las áreas de mi vida?


El perfeccionismo no es un estándar alto: es miedo

El perfeccionismo no es sinónimo de excelencia. Es un mecanismo de protección. No empezamos porque, en el fondo, no queremos afrontar la posibilidad de hacerlo mal. Y como la perfección en el primer intento no existe, decidimos directamente no intentar.

El costo de esa decisión es enorme: nos privamos de vivir experiencias, de aprender, de descubrir qué somos capaces de hacer. El perfeccionismo mata la aventura, la curiosidad, el placer de explorar algo nuevo.

Cuando empezás algo nuevo, eso es nuevo. No tenés que saber todo de antemano. No tenés que llegar con todas las respuestas. Solo necesitás la disposición de dejarte atravesar por lo que va apareciendo.


Una microacción para esta semana

Identificá eso que querés empezar y que estás postergando. Eso que decís que vas a arrancar "cuando se den las condiciones" o "cuando esté listo".

Hacé algo pequeño esta semana. No para que sea impecable. Solo para que empiece a girar la rueda. El primer paso no tiene que ser brillante. Solo tiene que existir.

Muchas veces no empezamos no porque no seamos capaces, sino porque nos exigimos un nivel que paraliza. Y la única forma de romper eso es empezar, aunque sea imperfecto.


Si sentís que esto te resonó y querés profundizar un poco más en este tema, te invito a escuchar el episodio completo acá.

Y si algo de todo esto, te quedó dando vueltas… podés escribirme, haciendo click aquí y contarme qué te pasó con esto. 

Te puede interesar
Accede con tu cuenta de Vane Rodriguez
¿Ya tenes cuenta?
Iniciar sesión
Cerrar X