Hay algo que me parece muy interesante observar cuando queremos empezar algo nuevo. Las ganas están, los recursos también, y aun así no arrancamos. Y lo curioso es que muchas veces el freno no es externo. No es falta de tiempo ni de condiciones.
Es algo más silencioso que opera desde adentro.
A lo que voy es que muchas veces el problema no es que no querés empezar. El problema es lo que creés que tiene que pasar para que ese inicio "cuente".
¿Te reconocés en esto? ¿Sos de las que tiene todo listo y aun así algo te frena?
Cuando me di cuenta de que yo era el problema.
Hace un tiempo quise aprender acuarelas. Me parecía la actividad perfecta para desconectar, para salir un poco del modo productividad. Así que fuí a la librería, compré todos los materiales y llegué a casa lista para empezar.
Pasaron tres semanas sin tocar nada.
Pero lo más revelador no fue eso. Fue lo que pasó cuando finalmente me animé.
Hice el primer boceto y lo borré cuatro o cinco veces. Porque no era perfecto.
Y ahí me di cuenta de algo que me dejó pensando un buen rato: si yo era capaz de cargar de presión y exigencia una actividad que se suponía que tenía que ser para disfrutar, ¿acaso no estaba haciendo lo mismo en otras áreas de mi vida?
Y sino… Fijate esto. Tenía todo para empezar y sin embargo, yo no arrancaba. Y en este sentido, no era porque no pudiera, sino porque en el fondo había una voz que decía: “si lo vas a hacer, hacelo bien. Si no, mejor no lo hagas.”
Esta voz opera mucho más de lo que creemos… esta voz, se llama perfeccionismo.
Lo que el perfeccionismo realmente te está haciendo
El perfeccionismo no es tener estándares altos. Sino que es el miedo disfrazado de hacer algo y que no salga bien. Entonces, muchas veces, la solución que encuentra tu cabeza para evitarlo, es directamente… no intentarlo.
A lo que voy es que no empezamos no porque no seamos capaces. No empezamos porque nos privamos de intentarlo. Y eso tiene un costo enorme: nos perdemos la experiencia. Nos perdemos descubrir qué pasa cuando nos animamos.
Por eso, para mí, el perfeccionismo sabotea la aventura. Opaca la curiosidad y poco a poco, va apagando esa parte tuya que podría estar disfrutando de algo nuevo mientras aprende.
Entonces, ahora mi pregunta es: ¿Y si lo nuevo no tiene que salirte bien desde el primer día? ¿Y si simplemente tiene que salir y existir?
Una cosa que podés hacer esta semana
Mi propuesta es que identifiques eso que querés empezar y que al día de hoy, seguís postergando. No te excuses ni en el tiempo ni los recursos. Tampoco te pongas a pensar que todavía no se dan las condiciones, o que no va a salir como querés.
Simplemente, hacé algo pequeño. No para que sea perfecto. Solo para que empieces a girar la rueda y empieces a sentirte que estás del lado de las que están haciendo, no del de las que se quedan esperando el momento ideal.
Porque el momento ideal no existe. El único momento ideal es cuando decidís empezar igual.
Así que una vez que te pongas en marcha, me encantaría que me lo compartas. Podés escribirme por mail o incluso, dejarlo en los comentarios.
Para cerrar, sigamos en contacto:
🎙 Te invito a escuchar el episodio #98 donde hablo sobre este tema, en mi Podcast Eleva tu mirada en Spotify y activar la campanita para no perderte ningún capítulo.
📩 Y si querés formar parte de mi comunidad, suscribite a mi newsletter semanal, haciendo click acá.